viernes, 19 de septiembre de 2008

Relaciones humanas

No hay que ser muy lince para darse cuenta de que uno de los problemas básicos de la sociedad son las relaciones humanas. Los padres no saben cómo llevarse con los hijos, los hijos entre sí, los colegas con sus amigos, el marido con la mujer, la mujer con el marido, el gato con el perro... ah, no, que esos no son humanos. El otro día leí un artículo de un famoso psiquiatra, Enrique Rojas, dando consejitos sobre cómo mejorar nuestra calidad de vida mejorando nuestras relaciones humanas. Parecía que el tío había descubierto la pólvora, cuando se reducía a aconsejar humildad, perdón, buen humor y otros valores que el cristianismo lleva 2000 años defendiendo. Y así con todo. La gente anda fatal, agobiada, y Cristo lleva 2000 años llamándoles: "Venid a mí, los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Pues mi yugo es llevadero y mi carga ligera." (Mt 11, 27-30). Cargad con mi yugo, que es mucho más ligero que los vuestros. Pero no, la gente se empeña en cargarse al cuello miles de kilos, y cuando la Iglesia presenta el yugo suave del amor, la mandan lejos. Cuando es un psiquiatra de prestigio, se le da la razón. Pero no pasa nada, porque Cristo sigue llamando, y hay muchos que descubren que su yugo es realmente ligero y gozoso. Puestos a elegir yugo, ¿cuál prefieres? Yo, el de Cristo.