viernes, 22 de agosto de 2008

Cambiemos el mundo...

Las grandes catástrofes suelen ser un buen termómetro para la sociedad. El hambre en el mundo, las guerras, el 11-M, el accidente del otro día en Barajas,... implican muerte de personas inocentes, situaciones que chocan frontalmente con la mentalidad del hombre que quiere vivir. Pero creo que en los últimos años, la mentalidad de la sociedad ha cambiado hacia una mayor rebeldía, hacia una búsqueda de culpables contra los que descargar ira y agresividad.

Este siempre es un tema complicado, porque se basa en cómo es nuestra fe. Si nuestra fe se apoya sólo en el Señor, creeremos en la Palabra de Dios (“a los que aman a Dios, todo les sucede para su bien” Rm 8,28). Si no es así, fácilmente podemos caer en la corriente que nos arrastra, y que nos hace creernos dueños del mundo y de la historia. Buscar en todo momento una bandera a la que agarrarse, una consigna a la que entregar la vida, una lucha que mantener...

El caso de Barajas es particular, seguramente me afecta más porque soy ingeniero aeronáutico y he escuchado cantidad de tonterías sensacionalistas estos días, que revelan dos cosas: que la sociedad sigue pensando que la ciencia es omnipotente (que se puede controlar todo lo que sucede en un despegue y que en caso de fallo en un par de días se pueden obtener las causas del accidente) y que necesitamos un chivo expiatorio sobre quien descargar nuestra sed de justicia.

Claro que no nos podemos conformar con el mal en el mundo, ni con las injusticias, pero cuidado con cómo luchamos. Sólo en una sociedad entregada a Cristo no encontraremos ni guerras, ni injusticias, ni negligencias, ni nada de eso. Comencemos por convertir nuestros corazones al Señor, buscando el Reino de Dios, y lo demás se nos dará por añadidura.

lunes, 4 de agosto de 2008

¡¡¡Felicidades!!!


Además de a mis amiguitos Jose Ignacio y Joaquín, que cumplen años, hoy también estoy yo de enhorabuena, porque es el día que la Iglesia recuerda a mi patrón este año, san Juan María Vianney, el santo cura de Ars. Hay miles de biografías por internete, no seré yo el que haga un resumen. Pero me llena de alegría que el santo patrón que me ha elegido este año sea un santo discreto, que no destacó por su brillantez intelectual, ni por el don de predicación, sino por una vida entregada a Cristo con lo poco que tenía, que Dios utilizó para derramar gracia abundante en Francia. Dios es capaz de hacer maravillas de cada uno de nosotros, para eso nos creó...